Por tanto, las cosas claras: sí, he escrito un libro. Sí, estoy orgulloso de ello. Sí, cuesta dinero. Sí, lo puedes poner en la red para descarga gratuita si te da la gana, siempre que no lo vendas (si lo haces tendrás problemas, lógicos, con mi editorial). Subirlo a la red no te convertirá en un héroe ni en un provocateur, ni seguramente incida en que mi editorial venda menos libros. Sí, te lo firmaré si me lo traes fotocopiado o impreso, aunque me dará bastante pena porque lo habrás impreso siguiendo un procedimiento indudablemente menos eficiente y ecológico que el que siguen en mi editorial y habrás por tanto contribuido a matar más arbolitos, y porque seguramente serás tan pobre de espíritu, que los arbolitos te darán exactamente igual y solo estarás buscando tu patético minutito de gloria.