No traten de explicarlo fuera. Yo acabo de regresar de un largo viaje por el extranjero, y allí no se lo creen. En España, grande y libre, la única persona que está en aprietos judiciales por culpa de la dictadura franquista es el juez que intentó investigar sus crímenes. En España, limpia y pura, las perdices disparan contra las escopetas, y don Vito Correa pasa de acusado a acusador, con la bendición del Tribunal Supremo; la justicia al revés. En España, sin pecado concebida, ya sólo faltan contra Garzón una querella de Iñaki de Juana Chaos, otra de Laureano Oubiña y una tercera de los familiares de Pinochet. Y mejor no dar ideas.